el viaje

Un día me levanté con un propósito: darle la vuelta al mundo. No sabía cuántos días, meses o años me iba a tomar. Ni siquiera sabía si regresaría a casa. Tampoco tenía idea de cuánto dinero me costaría o cuántas visas iría a necesitar. Sólo sabía que no me embarcaría de regreso a casa hasta que mis botas hubiesen pisado los 5 continentes y tuviera un recuerdo de cada parada. Esta fue mi travesía:

15.09.2013 Mapa del Tesoro

Primera Parte: El Bosque Negro

18.09.2013 Berlin

21.09.2013 Amsterdam

26.09.2013 París

29.09.2013 Marsella

03.10.2013 Ginebra

05.10.2013 Venecia

08.10.2013 Roma

12.10.2013 Madrid

Segunda Parte: Playa Tiburón

16.10.2013 Ciudad del Cabo

Tercera Parte: Las Montañas de los Dragones

25.10.2013 Hong Kong

29.10.2013 Shanghai

01.11.2013 Pekín

05.11.2013 Seúl

Cuarta Parte: Tierra Marsupial

13.11.2013 Melbourne

19.11.2013 Sydney

Quinta Parte: El Volcán

23.11.2013 Honolulu

03.12.2013 Miami

15.09.2013 Mapa del Tesoro

viaje 1¿De dónde salió la idea del tatuaje? Es difícil precisar si hubo una inspiración puntual. Tal vez surgió de mi afición por estos temas, o tal vez mi subconsciente lo guardó después de haber leído en algún lugar alguna hazaña similar. Siempre me pareció curiosa esa historia de los marineros de antaño que usaban tatuajes como convenciones para indicar sus experiencias (una antorcha significaba que había cruzado el Atlántico, un dragón que había ido a Asia, y bueno, los tatuajes de mujeres darían vida al dicho “un amor en cada puerto”).

En cuanto llegué a casa le escribí a Diana “Leets”, una amiga tatuadora, contándole mi idea de tatuarme el recorrido de un viaje por el mundo. Una vez reunidos, le hablé del viaje que tenía en mente y de la idea de hacerme un tatuaje que se fuera completando en cada parada. Después de oírlo todo, me dijo que le parecía mejor no imponer un diseño, ya que estaría visitando diferentes artistas en mis paradas y los estaría limitando. Mas bien podría dejar espacios en blanco para que cada tatuador pudiera proponer algo distinto: “como tu viaje me suena a una búsqueda pues ¿qué te parece un… ¡mapa del tesoro!?”.

En cuanto el viaje fue un hecho (o sea, cuando ya tenía el tiquete de salida de Colombia comprado) la visité en su estudio, Lucky’s Tattoo Parlor, ubicado en la calle 57 con carrera 5ta en Bogotá, y me dejó en el brazo los primeros trazos del que, espero, sea un bonito recuerdo.

Primera Parte: El Bosque Negro

18.09.2013 Berlín

Bogotá – New York – Frankfurt – Berlin; Alojamiento: one80 hostel.

El Bosque Negro es el inicio de la aventura. Podría verse como el primer nivel de un videojuego, en el que aprendes a usar todos los poderes y por lo general tienes compañeritos que te van ayudando con el tutorial. Es mi tercera vez en esta ciudad, así que moverse en ella es relativamente fácil. Aunque no faltan las embarradas: nos multaron por comprar tiquetes de metro y no timbrarlos y tras del hecho eran tiquetes para niños. Recuerden, usuarios del transporte público: en estos países, siempre compren tarifa plena, timbren el tiquete de inmediato y por nada del mundo lo vayan a perder.

Bosque, monumentos de la Segunda Guerra Mundial, música tecno, sociedad organizada, salchichas y cervezas. Cuidado con el clima: es muy traicionero, para eso hay ítems de otoño en tiendas baratas.

El hostal one80 es como un match.com, allá van a conseguir pareja todos los backpackers americanos, como en las películas. Mucho street art y mucho club, escenarios interesantes en el barrio Kreuzberg. Haber estudiado en Colegio Alemán trae muchos recuerdos en cada esquina. Buen comienzo de aventura.

GENTE: Mis dos compañeras de viaje, Francisca y Luisa, ya llevaban media Europa encima cuando nos encontramos en Berlín. Caminamos mucho y se le midieron a toda la comida sin problema. Me vi con mis amigos Andrés y María que viven en la ciudad hace unos años. Les va muy bien. Andrés está trabajando en su propio proyecto. Aparentemente llegas acá con una idea de negocio, el Estado te la financia (además de darte subsidio si estás desempleado o eres independiente) lo que les permite rumbear de lunes a domingo y llegar reventados al inicio de semana (porque el domingo es el día más fuerte de la fiesta). María es más dedicada al estudio. Aquí no sufre tanto por su dieta vegetariana como le pasaba en Colombia.

COMIDA: Chilli fries + un par de cervezas + ensalada César en White Trash Fast Food para la cena inaugural de la aventura, y pensaba quién sabe cuándo volveré a comer así. El sitio es entretenido y bien decorado, aunque no es típico alemán. Döner Kebab: mi viejo amigo, como el que se consigue en la 85 en Bogotá. ¡Cuidado! Los soft drinks son muy caros, es mejor andar con un termito, a menos que la bebida sea Club Mate, que es deliciosa.

EL NORTE: Siempre cargo la imagen de “muchas veces hay que perderse para encontrarse a uno mismo” y una foto de mis padres en el móvil, así no se me olvida por qué estoy haciendo esto. Se vienen diferentes recuerdos a mi cabeza: de momentos felices, de otros no tan felices y de muchos duros. Es pronto para sacar conclusiones. Por ahora me concentraré en tener el primer nivel dominado y todo el tema del orden con el dinero del viaje, la ropa y los recursos que tengo para durar lo que me tome darle la vuelta al mundo (creo que ensimismarme tanto no ayuda mucho a la convivencia con mis compañeras de viaje). Ítems: el anillo de hermanos, el reloj de pulso, la cámara y las botas que dan ampollas. Y por supuesto el Smartphone, la herramienta del viajero.

21.09.2013 Amsterdam

Esta ciudad es increíble: la gente vive en paz porque todos los excesos están despenalizados (aunque despenalizado es diferente a legal). El Red Light District es altamente ordenado, a pesar de ser el centro principal de atracción de los turistas al ser la zona de los coffee shops y cabinas de las prostitutas. Hostal: Winston Café. En medio del Red Light District, con un pub en el primer piso. Les recomiendo mucho el New tour o Free tour, para que tengan un panorama general de la ciudad y puedan escoger sus actividades de preferencia, como en mi caso, que el lugar al que decidí volver fue el museo de Anna Frank y el museo del queso.

Show de sexo en vivo del teatro del Elefante Neón. Las principales puestas en escena son:

  1. La nena se mete pelotas de ping pong por la vagina y las dispara hacia las copas de champaña de los espectadores; por lo general logra acertar 8 de 10.
  2. Una pareja tirando de pie en vivo. El man lanza a la vieja a que dé dos vueltas en el aire y caiga enchoclada.

También hay una variante del tour: el Night Tour. Aunque este no es gratis, es altamente interesante y cuenta en detalle las prácticas, funcionamiento interno y demás detalles de la vida nocturna de la capital holandesa.

Practicas BDSM de los bares gay Eagle y Dirty Dicks:

  1. Como su nombre lo indica, Dirty Dicks es la definición de glory hole. Hay una pared con unos huecos para que uno la meta ahí y lo que te hagan es una lotería (puede ser felación, hand job, juguetes, etc.).
  2. Fiestas temáticas. En una que se llama Clown’s Smile se traen a una nena en el peor día de su periodo y el que más aguante metido de cara allá abajo gana un premio. En otro, Fire Breathing Dragon, le llenan la boca de semen a uno de los asistentes elegido al azar para después hacerlo reír y que lo dispare por la nariz al público.

Y, finalmente, acerca de las cabinas de voyeur: uno paga 2 euros, se levanta un telón y el espectador ve un minuto de show de sexo en vivo (revisar programación antes). El turno fue para una nena espectacular tocándose, PERO (sorpresa) el usuario anterior acababa de venirse en la cabina; fue el minuto más largo de mi vida ahí metido.

GENTE: Las dos chicas y yo nos encontramos con Mia, una amiga mía, quien nos llevó a conocer las diferentes zonas de la ciudad. Nuestros roommates rotaron todos los días en este hostal. Tuvimos un ruso muy extraño, un chileno amigable, un japonés muy estricto y un tarado que dejaba el baño muy sucio después de usarlo.

COMIDA: Todo está pensado para la munchies: pancakes estupendos, buenos pasteles, puestos de papitas a la francesa, la cadena de comida rápida Febo, en la que uno mete una moneda y algo sale de la ventanilla, el plato típico Stamppod que es un puré de papa con albóndiga y algo que parecían apetecer mucho los locales: el Haring, un pescado crudo encebollado que nunca probé porque no llegué a estar tan afectado por la marihuana.

TATUAJE: “El bosque negro” by Leti. Mi primera tatuadora resultó ser una española que entendió perfectamente la idea del mapa. Su propuesta del bosque miniatura fue aceptada de inmediato. Local: House of Tattoos.

EL NORTE: Han sido unos días complicados de reflexión. Es difícil ver a todos los turistas en esa campaña de enloquecerse solamente porque están en Ámsterdam, y descubrir que yo estoy tan lejos de esa perspectiva en este momento. Por ahora tengo que ser muy cuidadoso y observador mientras llego a alguna conclusión de qué es lo que busco internamente con este viaje realmente: ¿paz interior? ¿motivación laboral? ¿mi futuro? ¿olvidar? ¿recordar? De todas formas, ¿quién lo tiene tan claro? Frase de la ciudad: Don’t look for adventures.

23.09.2013 París

Alojamiento: apartamento rue St. Denis / 600 Eur * 200 cada uno más la comisión. Transporte: tren desde Amsterdam * 3 horas. Metro: Espectacular, muy útil aunque había olores muy fuertes. A las niñas les daba muy duro el tema, decían que eran orines reposados de muchos años allá abajo.

El Louvre está muy interesante: la Gioconda (con una cola interminable de gente que tiene más ganas de tomarse la foto con el cuadro que apreciarlo), la estatua de Ramsés II, el retrato de Gabrielle y su hermana, la Venus de Milo y el ancestro de Walter White.

Cuidado con la línea del tren al visitar el palacio de Versalles: con el mismo nombre lleva a otro destino y son casi 2 horas de desvío (cosas que pasan por desentendido). El castillo y los trianones son un gusto para el que conoce o quiere saber de la interesante historia de Francia y tiene su rollo de admiración por Maria Antonieta. Los jardines son muy bonitos y se pueden recorrer en carrito de golf. Montmartre está bueno para plan cafés para la noche donde está Moulin Rouge y el café de Amelié, que terminó convertido en un pub para turistas.

A la caminata por los Champs Elysees sólo le gana e recorrido por la orilla del Sena entre la torre Eiffel y Notre Dame. En los puentes se pueden ver los candados de los enamorados en todas las rejas. Frase del estanque de agua bendita de Notre Dame: “Yo soy el camino que busca viajeros”. Por último, picnic en la iglesia de Montmartre y visita de Francisca al cementerio a la tumba de Dalida.

Tiendas de interés: Librería Shakespeare y Gibert Jeune (tenía un libro de historia de zombies y de Rockyrama espectaculares). Tienda álbum: es la librería francesa por definición. Están todos los temas geeks que quieran, desde action figures de David 8 y Crimson Typhoon hasta el Hyrule Historia y la boutique de Tintin (personaje que inspiró todo este rollo).

GENTE: Es hora de despedirse de las chicas en esta parada. Sé que mi compañía no fue la más grata, y sería tonto excusarme en la etapa por la que estoy pasando. Quién sabe, tal vez algún día tendré chance de reponerlo. 2 roommates para la primera noche adicionales: Nicolás y Galán. Primo de Francisca y la novia española nos llevaron a plan cena en la zona bohemia, nada mal.

COMIDA: French Bakery: croissant y baguette diario. Crepe de fromage y de nutella.  Cocina francesa: ¡pato al horno! ¿verdad que es carne roja? Receta del monsieur Croque: es un grilled sandwich gratinado con salsa inglesa y un huevo encima, power para el desayuno.

EL NORTE: Mi padre cumplió 70 años el día que visité los Champs Elysees y a la torre Eiffel. Este exilio es a veces difícil de llevar. La última noche le hicimos un brindis sorpresa a Francisca de pre cumpleaños ya que ninguno de nosotros estaría con ella la siguiente semana en Colombia. Así concluye el tutorial de esta aventura, de aquí en adelante me despido de mis compañeras y sigo solo, buscando el norte.

29.09.2013 Marsella

Transporte: tren de París a Marsella. El viaje duró 3 horas. Hostal: Hello Marseille, a 30 USD la noche. Estuve en un cuarto para 6 personas (que separaba hombres de mujeres) con alemanes, holandeses, parisinos y un irlandés llamado Connor, que estaba haciendo la práctica en Marsella y se estaba quedando en el hostal mientras encontraba vivienda (la cual encontró un día antes de irme del hostal). Viuex Port es el puerto que da a la calle principal y queda a un par de cuadras del hostal, donde pasé la mayor parte del tiempo viendo botes, atardeceres mediterráneos, venta de pescados, obras de arte, parejas declarándose amor eterno, entre otras cosas.

La colina de Notre Dame de La Garde es una loma en cuya cima hay la iglesia de quien creería yo que es la patrona de los marineros, pues está decorada con barcos y anclas. La primera noche subí y estaba cerrada, pero me senté un momento a ver Marsella nocturna. El ultimo día regresé para conocer la iglesia antes de que cerraran y ver el atardecer desde arriba.

La aventura de Las Calanques: peñascos que dan al mar a los que se puede llegar en bote dándole la vuelta a la ciudad o a través de la reserva forestal. Lo más memorable son los atardeceres desde la playa, el puerto o la colina.

COMIDA: Panini de fromage para almuerzo y cena casi siempre. Lo único que tendría para resaltar es ese Liptonic (té con gas) que es delicioso, me tomé todos los que pude.

GENTE: Los roommates fueron y vinieron todo el tiempo; a esto es a lo que Juan (mi amigo que le dio la vuelta al mundo en sentido contrario al mío) se refería con “amigos efímeros” en cada parada. El chico de Glasgow estuvo todos los días, fue el único con el que tuve chance de hablar y me dio muchos tips de la ciudad.

TATUAJE: Visité el castillo que del Conde de Montecristo, pues un tatuaje de un castillo que simboliza a Europa solo tendría sentido si visitase uno.

EL NORTE: En esta parada tuve buenas introspecciones, buscando siempre el equilibrio entre lo que quiero a futuro y mi inusual presente. El 1 de octubre fue el día mas memorable que llevo hasta el momento del viaje (que va a un 20% por cierto). El hostal ofrece desayuno comunitario gratis, con donaciones para la mañana siguiente, lo que me pareció un bonito gesto. De ahí quería conocer el Chateau D’If en el que estuvo encerrado Edmundo Dantes, pero el castillo no abría los viernes así que dejé la cárcel del Conde de Montecristo para después y me fui a tener mi experiencia como la de la peli “La Playa”. Un chico local me hizo una recomendación: toma la línea de bus 21 hasta la última parada y de ahí caminara un campo abierto hasta Les Calanques, (unas rocas gigantescas que dan al océano en medio de una reserva natural). ¿Por qué no? Sonaba como un buen plan. Cuando llegué a la reserva natural había grupos de niños de colegio y muchos viajeros, así que me aventuré también y me encaminé trocha arriba hasta que ya no hubo gente y nadie me seguía. Aunque me asusté un poco pensando que había tomado el camino equivocado, la paz que se respiraba en esas montañas era algo que no había vivido muchas veces y decidí seguir hasta el final y llegar al mar.

La gente solo llegaba hasta cierto punto y de ahí en adelante ya no había más camino, solo rocas. Camine sobre ellas hasta encontrar un grupo de turistas en una playa que estaba del otro lado, olvidando una regla muy importante: nunca des un paso adelante sin saber si puedes o no darlo de regreso. El caso es que llegué hasta el final de la playa que resultó ser una playa nudista.

Al regreso tuve una sorpresa: tenía que escalar los largos pasos y brincos que había dado en el camino de ida. Desde un accidente que tuve años atrás, no puedo escalar y, como no había gente ni guardabosques cerca, era un riesgo que había que correr. De todas formas lo hice y aquí estoy días después contando la historia desde el café internet en Ginebra. Lo más gracioso es que recuerdo haber pasado de largo a un señor de unos sesenta años en mi camino de regreso; al trepar las rocas no pensé en él, pero al detenerme a descansar un poco el señor volvió a pasarme de lado, enterito, solo con un par de raspones en los codos. Me pregunto como habría escalado ese peñasco.

Puede sonar como una historia sencilla pero son esos pequeños riesgos y logros lo que lo ayudan a uno a encontrarse con uno mismo. A fin de cuentas, ¿no es eso lo que busco en este viaje?

03.10.2013 Ginebra

Llegué a Ginebra vía Lyon. Pasé de un tren muy estilizado a uno grafiteado y sin sillas, lo que fue un poco irónico para llegar a una ciudad tan civilizada, donde todos los carros paran para darte vía sin necesidad de semáforos. La gente acá habla muchos idiomas: francés, alemán, español, inglés, etc, lo que hace entretenida la comunicación. La ciudad no es muy grande lo que hace fácil moverse en bus y tranvía o caminando al lado del lago. El hostal: Geneva City Hostel. No tenía desayuno pero me incluyeron un pase para todos los transportes durante mi estadía en Ginebra y, además, me dieron una toalla (que hasta ahora no había pasado en ningún hostal). Todas las noches en el primer piso, había una función de una película diferente.

Cosas para ver:

– Cern: cómo perderse el colisionador de partículas. Además está el museo del microcosmos.

– Naciones Unidas.

– Museo de la Cruz Roja: este es bien pesado y la gente sale muy afectada después de la visita. Es emocional por los testimonios y por la escenografía tan particular (como por ejemplo las cadenas representando las líneas familiares de los parientes que se perdieron en la guerra).

– Monte Saleve: ubicado en la frontera con Francia. Es buena idea subir en teleférico o recorrer todo el parque natural hasta que te salga a perseguir un perro.

– El jardín botánico y, por supuesto, el lago para ver los atardeceres.

GENTE: No socialicé en esta parada. Los neozelandeses y las estonianas que llegaron a la habitación iban muy en su cuento. Eso sí, había muchos paisas, paisas everywhere, dando lora en todas partes de Suiza.

COMIDA: El fondieu de Bans de Paquis que vale para tres (mi ración de queso de todo el viaje), la chocolatería, ese té de los Alpes al que me volví adicto.

EL NORTE: Una anécdota: la última tarde tomé dos buses para llegar al jardín botánico que quedaba al otro lado de la ciudad. De regreso me apresuré para ir al lago a ver caer el sol. Ya caminando por la orilla del lago, me dio por llegar hasta el bosquecito al final del sendero (al que nunca había ido antes) y, oh sorpresa, era la entrada sur del jardín botánico (el mismo al que llegué después de dos buses de recorrido), o sea que di toda la vuelta para llegar al mismo punto, como espero lograr hacer con la esfera terrestre al final de este recorrido.

05.10.2013 Venecia

Les voy a decir algo sobre Venecia: es muy bonita, muy romántica y lo que quieran, pero no sé si es por la época o qué habrá pasado, pero la estaban tomando de destino de spring break (y ni siquiera estábamos cerca del carnaval). El hostal en el que me alojé estaba lleno de vacacionistas de diferentes lugares (la mayoría europeos y asiáticos) pero créanme que no quieren imaginarse las consecuencias de un grupo de fiesta en un baño compartido.

Transporte: tomé un tren desde Ginebra a Milano Centrale, cruzamos los Alpes al amanecer y de ahí seguimos a Venecia. El error esta vez fue con el Water Bus: como el hostal quedaba en la isla de Guideca y no se podía llegar caminando, en cada tramo pagué 7 euros hasta que en el hostal me explicaron que podía comprar el tiquete Rolling Venice para usar el transporte de manera ilimitada durante mi estadía en la ciudad. El tiquete era para menores de 29 años, así que clasificaba por un pelo. Los paraderos del Water Bus son pequeños muelles, así que técnicamente uno siempre está navegando en esta ciudad. Ostello Venice tiene muy bonitas instalaciones, pero es difícil el tema de los vecinos de fiesta todas las noches (sueno como de 90 años, ya lo sé). No me permití conocer mucho de la escena nocturna, de seguro en otra etapa de mi vida habría sido yo el que mantenía despierto a los vecinos.

Para visitar: museos e iglesias. Muy recomendado el Guggenheim, la Plaza de San Marcos y el museo de vidrio de Napoleone Martinuzzi. Hay que ver en qué temporada se visita porque si es en época de lluvias se termina pasándola congelado todo el día. Afortunadamente me armé de libro nuevo: Inferno (en el que el protagonista visita Venecia también).  Lo de la góndola si se lo dejé a las parejas de enamorados.

Dato curioso: las máscaras con picos alargados que venden para el carnaval son en realidad máscaras de doctores usadas durante la época de la plaga. La nariz permitía mantener el hedor lejos mientras trataban a los afectados.

GENTE: El dormitorio estaba lleno todo el tiempo pero nunca hablé con los roommates. Entraban y salían todo el tiempo y la mayoría eran chinos. El único que me hablaba siempre era un señor de Estados Unidos ya entrado en años. No sé por qué andaba en plan hostal viajando solito y haciéndole conversación a todos hasta que se le iban quedando dormidos, como el personaje de alguna novela. ¿Quisiera yo también ser un viejo viajero?

COMIDA: Probé la famosa Sepia alla Veneciana (pulpo en su tinta) y, aunque me dejó la lengua negra por dos días, estuvo bien sabrosa. Dicen que la pizza de Venecia es la peor de Italia pero la verdad no estaba nada mal (mejor que la de Bogotá, cualquier día, con ciertas excepciones). Y comí gelatos, por supuesto, todos los que pude.

EL NORTE: Les dejo un par de frases que se me enredaron en esta ciudad:

– The decisions of our past are the architects of our present.

– Savor kindness because cruelty is always possible later.

08.10.2013 Roma

Sandy Hostel: ya es un nivel pro para mochileros. Lo supe desde que leí la url (www.cheaphostelsinrome.com). Está ubicado en un cuarto piso y el ascensor cuesta 50 céntimos cada viaje, que por supuesto nunca pagué. Las instalaciones son… cómo lo diría… acogedoras (me sentí quedándome donde un amigo en la Candelaria o San Antonio), baños triquiñuelos (que las fotos hablen por mí) e internet malo. PERO si nos vamos al lado justo, en realidad era muy limpio todo y mucho más calmado que en los hostales populares en los que me había alojado previamente. Realmente pude descansar, todo fue muy seguro siempre y muy bien ubicado. El problema es que ese tipo de cosas positivas son difíciles de recordar cuando llegas y encuentras el letrero “Tomorrow we won’t have hot water from 10:00 to 16:00. Sorry.”

La visita al Vaticano: fui a la Plaza de San Pedro, asistí a misa con el Papa, había peregrinos de todo el mundo y fue una experiencia muy bonita. Luego fui el museo del Vaticano que es un must para los que son fanáticos del arte del renacimiento. Hay cosas increíbles pero lo que más me impactó fue El Juicio Universal en la Capilla Sixtina (fresco de Miguel Ángel). No permitían tomar fotos pero me gustó mucho y además estaba bien adecuado para mi lectura de Inferno.

Me gustó caminar por la orilla del río Tevere, ver el Castillo de San Angelo y la Piazza di Poppolo. Terminé en Plaza España haciendo el New Tour como en las demás ciudades grandes, visitando el Panteón y la Fuente de los deseos, y cenando en el recomendado Campo di Fiori. Mi último día lo pasé en el Coliseo y los foros. Me sentí un poco más en casa: vendedores ambulantes de etnias varias y motocicletas. Hablando de motos, entiendo el video con las Vespa pero ¿la moto de tres llanticas?

GENTE: En el tren camino a Roma me encontré con un amigo del infancia, Santiago. Fue una interesante coincidencia y nos pusimos al día después de casi 8 años de no vernos. Él estaba viajando con su esposa y la familia (hoy en día todos están casados). Además estuvo Mara: una nena del norte de Italia, fue mi roommte en el hostal. Estaba haciendo un curso para ser guarda forestal en Roma.

COMIDA: Afirmar que es el sitio donde más delicioso he comido hasta ahora ha sido este, puede ser precipitado, pero valen la pena las siguientes aclaraciones:

– La pizza napolitana de Colombia es MUY diferente a la de verdad, porque tiene el pequeño detalle de las anchoas (fue error de principiante pedir sin leer el menú). La que trae solo tomate, mozarella y albahaca (los colores de la bandera de Italia) es la Margaretha, que es deliciosa.

– Hay gelato en cada esquina y es lo máximo. Me comí como tres diarios y son gigantes.

– La lasaña del Campo de Fiori, sin contar la que hace mi madre, es la mejor que me he comido. Para que no me pasara otra vez la de las anchoas, cuando pedí la lasaña le dije al mesero: “la lasaña no trae pescado, ¿cierto?” y el man me respondió: “¡¡¡Obvio no!!! En Italia no le ponemos pescado a la lasaña, ¿está loco?”.

EL NORTE: Se ha vuelto más sencillo para mí expresar esta búsqueda interna a través de frases que voy escuchando, leyendo, o de canciones y escenas que veo en la calle. Aquí van las de Roma:

“Vuélvete amigo de tus pensamientos”

“Uno sí que se pilla cómo se expresa la gente a través del arte, no?”

“…el triunfo sobre el verdadero límite del hombre: el mal”

12.10.2013 Madrid

Vueling es una buena aerolínea (Arcade Fire durante el abordaje del avión). El viaje de Roma a Madrid fue:

3:00 a.m.: En la estación de tren para salir a las 4:00 en bus a Fumicino.

5:00 a.m.: Chequearse para despegar a las 7:00 a.m.

9:00 a.m.: Llegar a Barcelona y esperar ahí hasta las 4:00 p.m.

5:00 p.m.: Llegar a Madrid y esperar en el aeropuerto a mi amigo José hasta las 8:00 p.m., quien casualmente viajaba a Roma, para que me entregara las llaves de su apartamento, donde me alojaría el fin de semana.

Los lugares de interés en Madrid que visité fueron: La Gran Vía, la Plaza Mayor, el Rastro (mercado de las pulgas), la Puerta de Alcalá, el Museo del Prado, el Palacio Real y la Plaza de Santa Ana. Además, obviamente tenía que pasar por Plaza de Castilla, como buen fan del Día de la Bestia. Estuve también en la calle de la fiesta y restaurantes cubanos, donde comí ajiaco con mi compadre Daniel Gónima.

GENTE: Visité a Daniel. Estuvimos andando el primer día por las calles de La Latina y me enteré un poco de cómo es la vida en Madrid para los inmigrantes. Estuve también con mi otro compi Daniel Velásquez y su familia en Santa Ana; comimos en Lateral y visitamos el mercado de las pulgas en El Rastro.

COMIDA: No les voy a hablar de las tapas, el jamón ibérico, la caña y todas esas cosas deliciosas que ya todo el mundo da por sentadas en una visita a España. Les voy a hablar más bien de “El Brillante”, un local cerca del Museo del Prado con el bocadillo de calamar más delicioso que he comido. Juzguen ustedes en las fotos cómo se ve.

EL NORTE: Aquí concluye el primer capitulo. Leí libros, visité ciudades, saludé amigos, tuve gratas sorpresas y gané mi primera marca en el brazo. Querría haber sido una compañía mas grata para quienes dieron conmigo estos primeros pasos en este viaje. La reflexión se agudiza conforme pasan las horas de meditación en diferentes idiomas.

“Until a man is nothing, God can make nothing out of him.”

“Remember tonight…for it’s the beginning of forever.”

El bosque negro – Reflexión

viaje 2Recorriendo la vía de Garden Route por África (en el siguiente capítulo les contaré de qué se trata) tuve una idea de cómo explicar el norte de una manera un poco más profunda, algo mas cercano a lo que en realidad estoy viviendo. Me di cuenta de que cada capítulo, cada continente, no me deja sólo un tatuaje, sino una enseñanza de vida. No sé si llamarlos valores, cualidades o simplemente atributos que siento que voy puliendo con el curso de esta aventura. Tal vez con esta reflexión entiendan un poco mejor a qué me refiero.

Humildad: Al comenzar este viaje no contemplaba lo que sería realmente convivir con conocidos y extraños en espacios confinados. Compartir baño, hacer planes para conocer la ciudad, ir de compras, no hacer ruido en la habitación al salir temprano o llegar muy tarde, ser ordenado, en fin. Estas son algunas de las cosas que tenía que tener siempre en mente.

Me sentí aún más comprometido al ver que los viajeros internacionales con los que tanto compartí son más expertos en el tema; nunca se meten contigo ni con tu espacio y siempre están dispuestos a charlar y a escucharte. Llegar a un país y adoptar sus costumbres es clave para recibir un buen trato. Siempre se hay que tener en cuenta que uno es el que está visitando y ellos son los anfitriones, así que las costumbres locales deben ser prácticas diarias.

Dejando de lado las relaciones con los demás viajeros y con los nativos de cada ciudad, hay un aspecto más amplio de la humildad que me marcó en el primer capítulo. Ver las creaciones que el hombre ha hecho a lo largo de milenos hace que uno se quite el sombrero. No se trata solamente de ver grandes edificios, iglesias o bellas obras de arte. Se trata de apreciar la capacidad que tenemos para crear en vez de destruir. Ver a todos los turistas enloquecidos por subir a la Torre Eiffel, estar entre los miles de visitantes bajo la lluvia en la plaza de San Pedro recibiendo la bendición del Papa, pasear por las calles y canales de Venecia o atravesar los Alpes al amanecer en tren son algunos de los muchos lugares en los que tuve esa sensación. ¿Entienden por dónde va la cosa un poco mejor? Ojalá disfruten el siguiente capítulo tanto como lo hice yo.

Segunda Parte: Playa Tiburón

16.10.2013 Ciudad del Cabo

Llegué a Sudáfrica vía El Cairo- Johannesburgo. El viaje tomó 2 días. Me pareció curioso que en las aerolíneas egipcias ponen primero el video de la oración y después el de safety during the flight. El hostal: Cape Town Backpackers. Kelsey, la administradora, fue la que me ayudó a gestionar la visa. Basta con salir a la avenida principal para ver Table Mountain (una de las 7 maravillas naturales del mundo) a un lado y el océano Atlántico al otro.

Hermanus es una ciudad vecina a la que me escapé un día para la aventura del Shark Diving, en la que te meten en una jaula de acero y atraen tiburones con una carnada para que merodeen la jaula y los puedas ver de cerca. Me metí en la jaula con tres españoles que andaban en el mismo plan, María, Paloma y Diego. El susto y la baja temperatura del agua hicieron que se nos bajara el mareo del bote. Hay que tenerle respeto al león, el más grande depredador de la tierra, y al tiburón blanco, el más grande depredador del agua.

Visité también Robben Island, la isla prisión en la que estuvo encarcelado Nelson Mandela por mas de 18 años. El recorrido lo dirigen antiguos residentes de la isla, es decir, ex prisioneros. La historia del apartheid es dura de primera mano y más cuando se ven los estragos y la desigualdad social que se llegó a vivir y aún se maneja en este país.

Otro viaje fue Cape Point, el extremo sur del continente, donde el océano Atlántico se convierte en  Índico. Queda a tan sólo dos horas en carro desde Cape Town. Sentí que había llegado al fin del mundo. Todo cambia: la vegetación, los paisajes, todo esta lleno de pingüinos y de mandriles.

Lion’s Head, el monte al extremo de Table Mountain, fue una prueba interesante. Todos decían que no subiera en un día de viento tan extremo. Les di la razón al llegar arriba. Sentir el viento de 100 km/h, que realmente me habría podido sacar volando si me descuidaba, es algo que nunca había vivido. Sentía que si sacaba la cámara de mi bolsillo para tomar una foto simplemente se me iba a escapar de las manos con el viento. Todos los que bajaban del hiking decian: “¡Demasiado viento! No suba más”. Yo fui un poco negligente y hasta no llegar al final y ver que realmente era muy peligroso no me devolví. Eso sí no se imaginen nada heroico; estaba gateando y a un paso por minuto.

Como extra realicé un recorrido por Garden Route. Abordé el Baz Bus: un transporte que va desde Cape Town hasta Johannesburg pasando por todos los pueblos costeros de Sudáfrica en una ruta que se hace más o menos en 5 días. Uno paga el trayecto y se puede bajar y subir en los pueblos que quiera; así que uno conoce backpackers y surfers a lo largo de la ruta. Tomé el Baz Bus para poder llegar a Bloukrans, un pueblo en la mitad de la nada sudafricana, donde está el puente arqueado mas alto del mundo y donde hacen, por supuesto, el salto en bungee más alto del mundo. Me tomó 10 horas llegar, pasé la noche al lado del puente, salté a la mañana siguiente y luego y otras 10 horas para volver, pero valió la pena. Es una cosa de otro mundo saltar al vacío desde 216 metros. ¡Y conseguí el CD de Rodríguez en un centro comercial en el Waterfront (estaba de moda el tema de sugarman para entonces)!

GENTE: Claudia, la amiga de Juan Carlos (el compi viajero cuya aventura me sirvió de impulso para esta travesía) me conectó con un par de buenos planes y le agradezco los tips, porque hice cosas que no se me habrían ocurrido de otra manera (como el bungee). Estaban también mis roommates del hostal: Irae y Renata, de Sao Paulo, una pareja con muy buena energía; y Miriam, de USA, que estuvo batallando siempre con una gripa tenaz en su viaje y cumplió años durante su estadía en Cape Town. Conocí a Euan y Lindsey en el hostal de Bloukrans. El salto era el regalo de bodas que le había dado Lindsey a su chico, aunque ella no podía acompañarlo en la hazaña por problemas de espalda. Fue chévere tener compañía para esa prueba de temple tan seria. Después de saltar, celebramos con el megadesayuno que nos habíamos ganado por valientes. Sudáfrica, me tomó una foto en el puente, me dio la bendición y se fue, porque qué miedo, decía ella.

COMIDA: Aunque muy barato, había que cuidarse mucho de qué se metía uno a la boca y más si estaba recién tatuado. Los highlights:

– Shamoozas (empanaditas de papa o carne).

– El buffet indio al que fui con Claudia y las amigas.

– Restaurante de comida de Etiopía en el que te sirven todo en un pancake gigante para comerse con las manos y el café de incienso.

– El megadesayuno en Bloukrans después del salto: sandwich de tostadas francesas con tocino y papas, lo que uno necesita después de una descarga de adrenalina como esa.

TATUAJE: Visité a Manuela en Wildfire Tattoo. Ella es una madre surfer que lleva en este rollo un rato y con quien había cuadrado la cita por internet. De lo bonito que quedó el tatuaje aprendí la importancia de permitir que cada tatuador le ponga su firma personal al tema y no ser tan cuadriculado al respecto.

EL NORTE: Cambio la ya trillada “Danger is real, fear is a choice” por una frase que me gustó más: “Fear is temporary. Regret is forever”. Eso es lo que le dicen a todos los que se congelan en el último minuto del salto, como casi me pasó a mí. Además, un par de reflexiones después de ver tanta diferencia y la historia de una ardua lucha por la igualdad:

– “Each one teach one”

– “When you are thirsty it’s too late to start digging a well”

Playa Tiburón – Reflexión

viaje 3Valentía al final del capítulo 2: Después de ir hasta el fin del mundo, saludar a los pingüinos, nadar con tiburones y tirarme de un puente, me di cuenta de que la valentía no radica en rezar para que la cuerda aguante o para que la jaula te proteja, así como tampoco radica en que no te importe. Me parece que el verdadero valor está en el conocimiento pleno de la situación, en saber que existe la posibilidad de lo bueno y de lo malo, y aún así, de tener la capacidad de decidir hacer algo al respecto.  Hay que dar ese paso fuera de la zona de confort, con la esperanza viva de que algo aguarda al otro lado, siempre que sea uno mismo quien vaya personalmente a encontrarlo. Hay que buscar dentro de uno mismo la determinación para dar ese paso en las diferentes situaciones que la vida nos ofrece, conociendo las implicaciones de cada decisión. Como decía antes: Fear is temporary – Regret is forever.

Tercera Parte: Las Montañas de los Dragones

25.10.2013 Hong Kong

El tramo más rudo hasta ahora: de Cape Town (10 am) a Singapur (8 am del día siguiente). El tatuaje nuevo sufrió las consecuencias. El vuelo fue altamente turbulento, casi no pego el ojo. ¡Bienvenidos a Asia! El hostal Yesinn queda en un segundo piso (como todo en esta ciudad, los primeros pisos son locales comerciales). Resulta que Hong Kong es de las ciudades más seguras del planeta entonces se puede caminar tranquilo por todos lados a todas horas.

El jetlag fue otro rollo por superar, la primera noche creo que caí rendido del cansancio pero las siguientes fue un problema para quedarme dormido, estoy a 12 horas de mi reloj biológico original, es lo más lejos que voy a estar del hogar. De aquí en adelante son kilómetros de regreso solamente. HK está compuesto por varias islas y la península de Kowloon, uno se puede mover en bus, ferry y metro entre las islas.

A Victoria’s Peak se sube en tranvía, pero no se imaginen ningún Monserrate, arriba estaba lleno de tiendas, malls, como todo aquí, uno no sabe cuando deja de estar en espacio público y entra al shopping mall, a la estacion de metro, y así.

En Kowloon caminé por Stars Avenue para saludar a Bruce Lee y ver el show de luces del otro lado de la península, eso es algo que no ve uno todos los días (pero de hecho aquí sí, lo hacen de lunes a viernes a las 8 pm).

Interesante visitar las playas de Aberdeen y el paseo en Sampan para decir que realmente se visitó Hong Kong, saludando pescadores de camarones en el camino. En otro ferry llegué a la Isla de Lantau, para visitar al Buddha gigante, una belleza, al igual que la aldea Ngong Ping. Por último visité Ocean Park, por mi amor a los parques temáticos. Las montañas rusas, los shows en vivo, el paseo en cable car por encima de la montaña que divide el parque, todo es muy alucinante. Ciudades del futuro.

GENTE: Nette y Frederick, los compañeros de hostal de Dinamarca, una pareja que esta recorriendo Asia desde hace un tiempo. Ojo con el cambio de cultura tan serio!! aunque todo este subtitulado en inglés no esperen que todo el mundo les conteste al hablar, siempre es educado aprender un par de palabras en cantonés (hola, chao, gracias) y siempre entregar el dinero con las dos manos, ni por el demonio señalar, etc.

COMIDA: Todo, incluso Mcdonalds tiene menús con noodles, pollos picantes y cosas inusuales para el occidental. Al principio me emocioné, pero cuando lo que piensas que es salado resulta dulce, y lo mild resulta picante, empiezas a ser más prevenido. Intenté probar el shredded squid porque vi que las colas de gente para comprarlo en los carritos de la calle. La verdad, no estaba bueno. Para rematar, me comí ese moon pie con el huevo dentro. No fue tan extremo como esperaba. La agriera de esa noche y el día siguiente no se la deseo a nadie. De resto, la manejé con el fun rice wrap, pancitos y jugos del seveneleven.

TATUAJE: ¡Cuidado con los vuelos largos! No descuidar el tatuaje más de 12 horas sin humectarlo porque se echa a perder. Siempre cargar crema en el equipaje de mano.

EL NORTE: Bajo mi percepción, este capítulo representa la prueba más extrema. Más lejos de casa, sin conocidos, otro idioma, la cultura tan diferente y muchos otros factores, hacen que tenga los 5 sentidos en esto siempre. Las rutinas desarrolladas en los 2 capítulos anteriores me han servido mucho, así que solamente debo continuar juicioso, paciente y disfrutar al máximo las virtudes adquiridas en el camino y la posibilidad de estar aquí conociendo todo esto, siempre pensando que es lo que me voy a llevar de aquí para aplicar en mi vida diaria, para encontrar mi Norte. La búsqueda espiritual puede darse rienda suelta ahora.

29.10.2013 Shanghai

Esta ciudad también tiene subtitulos. El hostal queda en una calle algo complicada pero bien ubicada, sobre la principal avenida peatonal. Con los días, le tomé cada vez mas cariño al sitio.  Lugares de interés: Bund, TV Tower, Yuyuan Garden, Temple of the Gods y toda la parte de la Expo Shanghai ahora destinada a museos. Igual que en Cape Town, hacen un evento grande y después se encartan con todas esas estructuras. Se repite la movida del ferry para cruzar el río y conocer la otra mitad de la ciudad.

En Halloween estuve en varios sitios (igual no es como que se celebre mucho acá): arranqué en el Jardín, de ahí Old Town, luego a French Concessions (porque dicen que Shanghai es la París asiática)  a ver unas calles y cafés al estilo europeo y por último subí a la torre con suelo de vidrio. Después de ese bungee y todavía con miedo a las alturas. ¡Dentro había una montaña rusa y una colección de Ultraman!

Terminé el día con una japonesita que conocí en el hostal, tomando cerveza en el lobby viendo pasar la gente occidentalizadamente disfrazada. Que increíble ciudad. Mucho steampunk, arcade e historia mafiosa. Las fotos hablan mejor que yo, particularmente en este caso.

GENTE: Los que juegan de locales aquí sí se sienten 100% chinos (a diferencia de Hong Kong): escupen en todo lado, fuman en lugares cerrados, son re intensos para ofrecer cosas, es un sitio muy interesante para aprender de otras culturas.

Tenía varios roommates: Los tres brasileros que trabajan en programación y viajan por el mundo con sus laptops, conectándose desde los hostales a camellar en la mañana y turistear en la tarde. Buck – un canadiense de padres asiáticos que viaja sólo por el mundo. Saki- japonesa que estaba de tránsito una noche en Shanghai, regresando de un mes de mochilear en la India.

COMIDA: Sopa del hongo que crece en el bambú. Brutal, y acompañada con dumplings. De resto si Fun Rice Wrap y Subway para no darle tan duro a la barriga.

TATUAJE: Estudio: Shanghai Tattoo. Artista: Ting. Me contacté via mail con Dylan (manager del sitio), un harleysta que lleva un rato en el rollo de los tatuajes. Es la primera vez que me tatúan así: la nena me pintó un bosquejo en un papel para ver si había captado la idea y comenzó con la aguja sobre mi piel sin plantilla ni aviso previo. Yo estaba muerto del susto pero me parece que el producto final quedó buenísimo.

EL NORTE: Sentado en el Bund, admirando las luces de la ciudad, viendo pasar un bote cubierto de velas, sólo podía pensar en lo mucho que uno se pierde al tener una actitud estacionaria en la vida. El mundo tiene demasiado para ofrecer como para no verlo, o, como decía la frase de la entrada del hostal “The world is a book and those who don’t travel only read the first page”.

01.11.2013 Pekín

Crucé China en 5 horas en un tren bala. Aquí ya no te hablan otra cosa que no sea mandarín. La zona en la que me quedé es turística, un 1% de esta enorme ciudad. Me hospedé en el Hotel Kings Joy. Por ser hotel, no ofrece esos servicios de hostal de armarte el tour y esa amabilidad entre backpackers a la que venía acostumbrado. Fue duro compartir baño con otros 6, esa modalidad si que no me trama, definitivamente prefiero los baños compartidos por piso (con aseo más frecuente), más para cuidarse un tatuaje reciente.

Tiananmen Square fue como volver a Cuba por un momento, pero a -10 grados y con visibilidad nula a causa del smog. El otro día leía que tienen que transmitir el amanecer en la pantalla gigante de la plaza para que la gente lo pueda ver porque ya la polución no deja. La ciudad prohibida, wow. Cómo mas la puedo describir, es el complejo real más grande jamás construido. Recordé las palabras de mi amigo Jaime: “…sólo me regreso de China cuando esté aburrido de ver rojo y dorado por todos lados”. La Opera de Pekín es un show muy curioso y llamativo, muy tradicional y recomendada.

La Muralla: nos fuimos en van hasta Mutenji (2 horas y media), la guía nos contó la leyenda y nos dio 3 horas libres para recorrerla. Con los amigos de Nueva Zelanda nos fuimos hasta la parte antigua. La leyenda dice que la chinita estaba triste al no volver a saber de su amado desde que se fue a trabajar a la muralla, y fue hasta allá a buscarlo para que le dijeran que había sido uno de los miles que murieron construyendo esa cosa tan vasta. Ella no pudo de la tristeza y se sentó ahí mismo a llorar, y sus lágrimas derrumbaron todo el segmento en el que estaba, por eso la muralla no es continua. Nada se pudo volver a construir ahí.

Finalmente el Palacio de Verano. Como dicen por ahí: si fuiste a Pekín y no comiste pato ni fuiste al Palacio de Verano, no estas en nada. Impresionante realmente. Le había calculado 3 horas y me fui mas de 5, aunque mis piernas ya no podían de la subida a la Muralla del día anterior. Por cierto las “botas que dan ampollas” se volvieron las “botas que salvan la patria en invierno”.

GENTE: Traté de usar el computador del business center sin éxito y alguien se arrimó a preguntarme como había hecho para prender el computador. Cuando le respondí en mi inglés criollo me dijo: “Usted también es de Colombia?” Se llama Carlos, vive en Shanghai y andaba turisteando en Pekín.

Estaban tambien Meg y Jamie, la pareja de Nueva Zelanda que venía de Seúl, Mongolia y destinos de Asia, con los que recorrí la Muralla. Uno se los encuentra a todos caminando por la zona turística de la ciudad, que es relativamente pequeña.

COMIDA: El Night Market es el extremo del tour gastronómico hasta ahora: escorpión, cangrejo, perro, gato, lo que quieran, allá lo encuentran. Lástima que a través de las fotos y la narración no les pueda transmitir a que olía esa calle, pero traten de imaginar algo que nunca han olido, pero poquito mas pesado. No fui capaz de mirar el suelo nunca, porque sabía que estaba pisando los mil pinchos que la gente iba dejando empezados con los embrioncitos de pollito o esas bolitas rojas que nunca supe que eran.

Y la historia del pato pekinés. Pasé todos los días por ese restaurante que tenía el pato en la entrada y mantenía lleno de gente y dije: este tiene que ser el propio. Pedí turno y estuve en espera como 40 minutos. Los meseros obviamente no hablaban inglés, así que pedí a dedo del menú una entrada de paté y un plato de geezers a la parrilla, haciendo caso  omiso de la especialidad de la casa porque obviamente no me iba a mandar un pato entero. Al rato vino la administradora y me dijo en ingles/chino: “I see you didn’t order the duck. Do you want to cancel your order and make a new one? you can only order half a duck with pancakes and the sauce if you like.” Pancakes? en 8 dias que llevaba en china nunca me había sentido tan perdido en la traducción, pero sentí que era mas una orden que una sugerencia entonces le dije: hágale pues. Resulta que la forma de comerse el bendito pato es que el chef se te hace al lado con el pato entero, lo rebana en pequeños trozos y te los sirve con los “pancakes” y los acompañamientos que uno elija para armar burritos. Junto con la pizza de Italia creo que es lo mas sabroso que he comido en todo el viaje.

TATUAJE: No es fácil cuidarse tatuajes viajando, menos con climas tan diferentes entre cada parada. Si planean hacer algo así, tengan mucho cuidado con mantenerlos humectados y al descubierto el mayor tiempo posible, ni les cuento que pasa cuando se empiezan a “sancochar”. Recuerdo las palabras de “Leets” al despedirnos: “algunos llegarán pichos, eso no pasa nada.”

EL NORTE: China es un país muy interesante como un destino de reflexión. Tan sólo puedo imaginar lo que alcanzaría a meditar en lugares como el Tibet. Había momentos en los que uno se quedaba en los jardines horas enteras conectado sólo con los pensamientos. El choque cultural es muy fuerte, sí, pero de eso se trata todo el tema, allá ellos son mayoría y es uno el que tiene que acoplarse a sus costumbres: que si se escupe en todo lado o si se pasa por encima en el metro, por qué habrían de dominar otro idioma que no sea el de ellos, cuando un aparecido quiere comunicarse puede aprender al menos lo básico (Ni hao, xie xie). Ahora imagínense lo que les debe costar ser amables con una persona con la que no pueden hablar, y aun así todos con los que interactué fueron queridos, a su manera. A partir de Corea del Sur ya empezarán a hablar en inglés nuevamente y me empezaré a sentir menos perdido, y la magia generada por esa barrera también se ira perdiendo. Frase de la ciudad: “Next duck is yours”.

05.11.2013 Seúl

Después de llegar a tantos sitios desconocidos, ubicarse en el mapa y llegar en metro, esta vez ya no pareció tan difícil. La gente en la calle es otra cosa completamente diferente a China. Faldas cortas, pelos de colores y gafas sin lente por todas partes. Una cultura muy interesante. Hostal: JK house. Había que quitarse los zapatos a la entrada del hostal, y andar descalzo todo el tiempo. Es costumbre en Corea del Sur, con las temperaturas tan extremas, prefieren dormir cerca del suelo que es frío en verano y caliente en invierno.

Seúl esta lleno de palacios, los más bonitos son el Gyeongbokgun y el Changdeokgung (buena suerte pronunciando y no confundiendo ambos). Fui al primero que era el principal, pero la guía me dijo que me fuera para el otro que es más chévere y tiene el famoso Jardín Secreto ese que tanto me recomendaron. El Changdeokgung palace, el segundo más grande, y el más visitado, ahí verán las fotos de un día soleado.

Cheongyecheon Stream es un río que pasa por todo el medio de los edificios con su propio alumbrado, como el de diciembre, pero todo el año. De ahí caminé buscando el Cable Car para la subida a la N tower (porque todas las ciudades tienen torre), paro cuando caí en cuenta, ya iba a mitad de camino en la loma y me había encontrado a Mazinger y a Astroboy, y el Cable Car me pasó por encima, así que figuró seguir a pie.

La aldea Hannok en el camino de regreso. Por accidente me encontré también con una cápsula del tiempo que esta enterrada desde 1994 (600 aniversario de Seúl). ¿Qué será lo que tienen ahí guardado?

Pasé también por sectores muy bonitos como Insa dong y Gangnam. Es el sector de las compras y las cirugías plásticas, se ve gente con las vendas de la cirugía fresca llenos de paquetes apresurándose porque ya casi les sale el vuelo de regreso a casa. La prisión de Sodeamun, del periodo que los japoneses estuvieron dominando el país. Museo prisión y parque natural.

Tour a la frontera con Corea del Norte, la DMZ (demilitarized zone). El tour es interesante por la historia pero en realidad no hay mucho para ver allá, sólo alambres de púas, checkpoints y los túneles que cavaron los norcoreanos para invadir Seúl. Los soldados del otro lado los descubrieron cuando vieron humo saliendo del piso, cavaron pensando que era algún yacimiento y encontraron a los soldados del otro bando cocinando el almuerzo en el lunch break de su excavación.

Lo más recomendado que vi fue el sector de Hongdae. Galerias de arte, pubs, street art, universidades y tiendas, podría pasar horas enteras ahí.  Está también esa costumbre que tienen los asiáticos de mezclar conceptos, como el Cat Café en el que estuvimos el ultimo día con los del hostal. Te cobran extra por tu bebida, ya que el sitio esta lleno de gatos y puedes ir a jugar con ellos, si te paran bolas claro. Si hay gente peculiar, son los surcoreanos.

GENTE: Tuve mucha suerte esta vez. Todo el staff del hostal era muy amable y nos hicimos amigos rápidamente, junto con los residentes. Por un lado estaba Omid, el chico de California que vive viajando por el mundo y desarrollando apps desde donde se encuentre (descarguen su juego del Super Marshmallow Ninja!).

Por otro lado, la niña del dedo operado, Kati, que vive hace un tiempo en Seúl enseñando inglés, y tan sólo con 20 años. Me invitó a comer bbq para cenar, espectacular, pero eso lo cuento en la parte de comida. También estaba Marie, una francesa en un viaje parecido al mío y todas las noches se sentaba a estudiar coreano. Y mi roommate, Laure Anne, de Francia también, de sólo 19 años y ya radicada en Taiwan, estaba visitando a su amiga en Seúl, que tuve chance de conocer antes de irme. Esa era mi familia adoptiva coreana. Cuando se dieron cuenta de mi cumpleaños, me llevaron al bbq, el sr. Kim invitó botella de vino y me cantaron el cumpleaños feliz. 30 son 30 después de todo, fue bonito celebrarlo con ellos.

COMIDA: bbq es lo más frecuente. Los restaurantes tienen asadores en las mesas y traen el kimchi (picante) y la carne que uno pida y todas las verduras para hacer bocados con hojas de lechuga y comérselos completos. Tuvimos bbq de pork belly, skin y hasta intestinos. Por otro lado aquí aman los waffles, hay puestos de waffles y otro mecato parecido que llenan con dulce de canela por todo lado. Y lo más interesante es el bubble tea. Está en diferentes partes del mundo, originario de Taiwan, bebida con burbujas de tapioca apenas para ese frío.

EL NORTE: Les dejo un par de reflexiones, una de Sakiroo y otra de un libro que leí, y la canción que estaba pegando de K-pop por supuesto. “Keep going for your dream!”

Las Montañas de los Dragones – Reflexión

viaje 4En este capítulo aprendí: fortaleza. En sentido figurado y literal. Mi cuerpo me mandó un par de pruebas y tras 18 días deambulando por Asia, siento que, si bien no han terminado, van por buen camino. Mi mente hizo lo mismo. Recuerdo cuando la sola idea de pasar tanto tiempo solo en una tierra tan extraña, sin saber que me esperaba en cada ciudad y hostal, era un pensamiento que me estremecía. Ahora que ese tiempo pasó yo sólo quisiera tener más, o volverlo a vivir con lo que ya sé. Es ese nivel que nunca te cansas de repetir y siempre te sorprende con algo nuevo. Siento que mi mochila pesa cada vez menos y que mis ideas y mis idiomas se han vuelto más claros. Ya las escaleras de los templos tienen que ser muy largas para cansarme. Las temperaturas son mucho menos extremas de lo que estaba preparándome para soportar. Poco a poco he hecho caso del sabio consejo: hazte amigo de tus pensamientos, al punto que ya no recuerdo la última vez que me descontrolaron.

Por supuesto la gente con la que tuve la suerte de interactuar y vivir momentos tan especiales ha tenido mucho que ver, pero así estaba pensado desde el comienzo. Así yo no haya tenido nada planeado y esperara que las cosas se desarrollaran de manera diferente, o no esperara nada en absoluto.Se es humilde, pero a la vez valiente, ante todas las mareas y vientos que encuentre en frente, con la mano firme en el timón, la mente despejada, la mirada tranquila y las convicciones bien sólidas.

Cuarta Parte: Tierra Marsupial

13.11.2013 Melbourne

Hemos llegado al destino más lejano de todos, la isla del sur, la tierra de los marsupiales. Llegué a Melbourne vía Singapur otra vez, pasando la noche en el aeropuerto. Los oficiales aduaneros de Melbourne revisaron todo mi equipaje y me hicieron abrir todas las maletas (primera vez en el viaje que me pasa) preguntándome cuáles eran mis planes para esta visita. Cuando les conté acerca del tatuaje, llamaron a sus compañeros agentes aduaneros, para que les echara el cuento a todos. Les gusta mucho la idea del viajero aventurero. Australia me recibió con fuertes lluvias.

The City es el área con todas las atracciones turísticas (Federation Square, el río Yarra, la torre Eureka, museos, etc.). Acá le pegan fuerte a la comida rápida (Hungry Jacks, Lord of the Fries, Mcdonalds) y a muchas otras cosas curiosas. Globos en el cielo los fines de semana. Fuimos al Victoria Market, un bazar que solo se abre las noches de verano. Música en vivo, pulguero y comida del mundo.

Para visitar: el acuario, los jardines y el museo nacional. Por suerte tenían una exposición de “James Bond Designs “en el museo, con todo el diseño de vestuario, props, escenografía de las películas y demás. Tenían incluso un pabellón completo montado con un casino, recreando los momentos más icónicos de las películas (la entrada del río de Skyfall, las mesas de Dr. No y You Only Live Twice y el centro era una mesa con maniquíes en la partida final de Casino Royale). Lástima que no dejaran tomar fotos.  Melbourne Zoo es uno de los más famosos del país, ya que muestra esa vida salvaje tan exótica de este lugar: koalas, demonios de Tazmania, ornitorrincos y animales de África y Asia.

Probablemente lo más espectacular que hice en esta parada fue el tour a la Playa de los 12 Apóstoles. Dura todo el día y va por todo el Great Ocean Road, pasando por destinos intermedios como la playa de la escena final de la película de Punto de Quiebra (porque acá la cultura surfer es una cosa loca) y las locaciones en las que filmaron Mad Max, y te llevan a reservas naturales, a ver koalas y canguros, y para finalizar bajan a la playa en la que se ve la maravilla natural.

Rematamos la visita a Melbourne con una caminata por Fitzroy: la zona hipster de la ciudad, llena de galerías y anticuarios y un curioso lugar: Naked for Satan, un restaurante de varias plantas con ambiente y comida deliciosos y una terraza desde la cual se ve toda la ciudad. Luego fuimos a St. Kilda Beach, repleta de gente incluso un martes a las 4 pm. La cultura playera y de apostarle a la calidad de vida sobre el trabajo es algo que me llamó mucho la atención. Todo el mundo tomando el sol o haciendo deporte, disfrutando el verano. Finalmente la subida a Eureka Tower, porque cada ciudad tiene su torre.

GENTE: Mónica es una amiga de Colombia que vive y estudia hace año y medio en Australia. Vive en una casa en los suburbios con un italiano, un costeño y una chica local. Fue quien me hospedó durante esta semana. Estuvimos también con Deepak, amigo de ella de la India, y Johanna, otra amiga de Colombia.

COMIDA: No son muy autóctonos en ese aspecto por lo visto, aunque hay un par de cosas que cabe resaltar. En Victoria Market probé la hamburguesa de cocodrilo. No es fea, pero el sabor cansa eventualmente. El chicken parmagiana por otro lado, si es algo bien sabroso. Aquí por ley te tienen que servir agua donde expendan licor, no sé, de pronto la gente se deshidrata fácil, pero puede contar con el agua garantizada. Iba con la misión de probar el famoso pastel de carne. Sí, estuvo bien. De ahí en adelante es el mecato que tienen en las casas, todos desayunan con Vegemite (extracto concentrado de levadura, un subproducto de la fabricación de cerveza, que solamente parecen disfrutar los locales y que me pareció delicioso) y comen tim tams (galletas parecidas a las oreo de navidad). Y también hay fish n’ chips y las galletas de albaricoque con yogurt y la coca cola de vainilla.

TATUAJE: Fui a Alchemy Tattoo a conocer a Cassi, la artista con la que me había cruzado mails todo el viaje y la que más entusiasmo mostró con el proyecto. Muy bonita y talentosa. Presentó el diseño más original del mapa. Asumió el reto de hacer algo diferente a lo que los tatuadores habían venido trabajando, y lo representó, no con un sitio, sino con un estilo de pintura aborigen. “Aquí esta tu canguro y tu pintura rupestre. Si preguntan, di que te lo hiciste con un aborigen en una caverna con estilo maori.”

EL NORTE: En la última recta de mi travesía, ya empiezo a sacar conclusiones de esta larga reflexión. Éstas se las contaré cuando todo se termine, pero les puedo ir adelantando que no hay experiencia alguna como desconectarse de todo para poderse encontrar a uno mismo, es un bonito sentimiento ser el único compañero de viaje, y volver a tener contacto con gente en cada parada. Ayuda a mantener un balance. Las pruebas como levantarse cada semana en un sitio distinto, hablar en un idioma diferente y dejarse impresionar por un paisaje y un clima extremadamente variables, te mantienen siempre alerta al respecto de la vida y lo que ésta tiene para ofrecer.

19.11.2013 Sydney

En esta parada también me alojé donde una amiga y su esposo. El hogar de los Ríos-Corredor tiene vista al mar y a la Casa de la Ópera. Muy inclusive. Lo primero que visitamos fue Bondi Beach, a comer hamburguesa y caminar por la playa. Todos los ferrys salen de Circular Quay, que es un punto bien interesante (por un segundo me recordó Viuex Port en Marsella).  Fuimos al museo de arte contemporáneo y casualmente había una expo de Yoko Ono, una buena carga de concepto. Todas las piezas eran para interactuar con el visitante al museo (uno ponía los sellos en los mapamundis, dejaba las notas para los padres en las paredes o de que “quiero conocer en mis viajes” en las maletas, y había un laberinto con un teléfono en el medio, al que la misma Yoko llamaba de vez en cuando a ver quien le contestaba).

Cerca de ahi está The Rocks, sector en el que estuvimos caminando un rato y comimos macaroni en una bakery (el bizcocho ese de colores que les encanta comer acá). Les compartí el descubrimiento del bubble tea a mis anfitriones. Este día terminó en Darling Harbor.

Una caminata interesante fue la de Cremorne Point. Resulta que los chicos viven, literalmente, en una reserva natural, detrás de los edificios en los que se encuentra su casa, hay solamente selva para caminar, muy agradable. Al otro lado queda Balmoral Beach, una famosa playa que me habían recomendado. La caminata terminó en el faro desde el cual se ve toda la ciudad. Esa misma tarde estuvimos en Arcade y Hyde Park (por las calles en las que filmaron The Matrix) y finalizamos en el Opera Bar comiendo papas.

Terminé mi visita a Sydney (y a Australia) con un par de días lluviosos en los que nos dedicamos a ir al Imax más grande del mundo y a Watsons Bay para conocer el pueblo de los pescadores.

GENTE: Andrea y Juan Felipe se casaron en Cali y decidieron tener una nueva experiencia, mudándose a Sydney después de un cuidadoso estudio (que descartó varios lugares porque Andrea es fríofóbica).

COMIDA: De bienvenida me llevaron a Moo burger a comer hamburguesa con malteada de Tim Tam (como la malteada de milo, pero más poderosa), de ahí en adelante fue una sola gordeada. Macaroni, bubble tea, tim tams, papitas del opera bar, crispetas de imax….en fin.

EL NORTE: Mi tiempo en este capítulo ya casi acaba y, después de esto, sólo restará una última aventura. Es impresionante lo que la fé y el amor hacen por las personas. Es una bonita lección la que me llevo de este capítulo: siempre hay que estar agradecido y devolver esas buenas energías al mundo, personas valiosas con grandes sueños hacen la diferencia. Llego al aeropuerto y la cola para Hawaii está compuesta de surfers y viajeros peculiares. Con unos pocos dólares en el bolsillo y las energías que me restan después de 70 días de travesía, me embarco hacia el último episodio de esta aventura, mientras escucho somwhere over the rainbow (literalmente en el fondo de la escena) y una turbulencia como ninguna otra sacude el avión en el que viajo.

Tierra Marsupial – Reflexión

viaje 5En este capítulo aprendí: el agradecimiento. Tanto a un nivel básico como a uno más profundo, estoy plenamente agradecido con la vida por haber tenido esta oportunidad y estar rodeado de personas tan especiales: los que me recibieron en mis paradas, los que me acompañan en mi viaje, los que me escuchan o me leen, los que me esperan. La generosidad de la gente que he encontrado en mi camino no tiene límites, y hacen todo sin esperar nada a cambio. “A good deed always comes back”.

Quinta Parte: El Volcán

23.11.2013 Honolulu

Viví el 23 de noviembre 2 veces, lo que hace que la suma total del viaje sean 80 días y no 79 según el calendario (lo que le pasó a Phileas Fogg). Salí de Sydney un 23 de noviembre en la tarde y aterricé en Honolulú el mismo día en la mañana. Hawaii es un estado compuesto por una cadena de islas volcánicas que alcanzaron la superficie del Pacífico. Visité Honolulú, la ciudad más grande, en la isla de Oahu. Aunque queda en medio del océano, ha sido agregada a los Estados Unidos como el estado No. 50 (de ahí el “Hawaii five-o”).

Yo sinceramente pensaba que no seria una ciudad tan agringada, por quedar tan retirada del Mainland. Ahora, si piensan que ir a San Andrés no cuenta como ir a Colombia, y de repente empiezan a ver grupos de paisas y caleños en las calles y en las tiendas emborrachándose, bueno, ahora imagínenlo en dimensiones estadounidenses. El hostal está ubicado en frente de Waikiki Beach, en plena zona de los resorts, bonitas instalaciones, un poco diferente a lo que venía acostumbrado.

Me tomé una semana en Honolulú para reflexionar acerca de todo lo que acababa de vivir. El resumen de la semana fue sentarse en una banca a ver romper las olas de los surfers y caer el sol al final del día, recordando todas mis aventuras. Obvio está el North Shore, Pearl Harbor y todas esas cosas que uno ve en televisión, pero les cuento más bien de unos temas puntuales en mi visita.

La subida a Diamond Head Crater, para poder decir que todos los continentes tuvieron su respectivo hiking. La vista desde ninguna de las montañas que escalé siempre fue increíble, pero esta en particular, a lo mejor por ser la última, o tal vez a causa de la charla con la pareja de viejitos que venían subiendo conmigo, fue particularmente inspiradora.

Al tomarles una foto, me empezaron a hablar acerca de sus bodas de plata y cómo querían mandarle una foto a sus hijos por el celular para compartirles su viaje, o en palabras de ellos (con acento sureño): “They are just grown men already, we just want to share a bit of our trip with them”. Después del descanso, aún con algo de tramo por delante, el señor me miró y me dijo: “keep going boy, I was once young too.”

Después de una carga emocional como la de cada historia de cada individuo que he conocido durante los último 80 días, creo que solamente buscaba sentarme a ver la isla desde arriba un momento. Nunca sabré si volveré a este o a cualquiera de los miradores en los que estuve en este viaje.

Por si se tenían dudas de la cultura y nativos de la región, esto es lo que aprendí de la Polinesia: Samoa, Hawaii, Rapa Nui, Fiji y todas las demás islas del Pacifico, comparten la misma tribu de nativos, unos personajes que navegan de un lado a otro del océano, en pequeñas embarcaciones usando solamente las estrellas como guía. Todas estas islas comparten la misma cultura, deidades, costumbres, etc., por si se preguntaban por qué los cabezones de la Isla de Pascua se parecen tanto a los de Hawaii. Entre la comida típica de esta cultura está el Luai (un lechón que entierran envuelto en hojas y desentierran cocinado para servir con sweet potatoes, pleno).

Dato curioso: de dónde salio el ukulele – Los nativos comenzaron a recibir visitas de los conquistadores. Entre muchas cosas, trajeron vacas. Al nunca haber manejado ganado en las islas, las vaquitas las sobrepoblaron y los locales no sabían cómo controlar estos animales.

El rey Kamehameha III (creo que era el III, y sí, hay estatua y calle nombrada en honor al rey Kamehameha y que tales, no sé cómo traducirían Dragon Ball en Hawaii), en fin, el rey viajó a USA y en un rodeo dijo: “Esto es lo que necesito”, y se trajo vaqueros de varias partes del mundo para enseñar a los nativos a arriar ganado. Los vaqueros trajeron consigo guitarras y las dejaron con los nativos al terminar el contrato y regresar a sus hogares.

Tiempo después, los nativos fueron visitados por portugueses, y trajeron mandolinas. Pero las notas que les sacaban a las guitarras les gustaban más. Las afinaron cómo se les dio la gana porque nadie les enseñó a hacerlo. Así que salió un híbrido de guitarra y mandolina, hoy día conocido como el ukulele (no vayan a pronunciar iukuleilei  con acento gringo, eso los saca de quicio).

GENTE: Pasé por varios roommates esta vez. El principal fue Brendton, un surfer de Australia que llevaba viviendo un buen rato en el hostal y saludaba y despedía compañeros de habitación como si fueran invitados a su hogar. Compartíamos cuarto también con Courtney (USA), Sarah y Christoph (de Austria).

COMIDA: Sentí el golpe de la entrada a USA al ver que el desayuno del hostal eran sandwiches de peanut butter and jelly. Atentos al hecho de que para este punto del viaje había comido pulpo, cocodrilo, intestinos de quién sabe qué animales y había vivido para contarlo, pero el sandwich de peanut butter and jelly…..too much.

Cumplí una promesa a un amigo yendo al Cheesecake Factory a pedir el de chocolate godiva. Al probarlo entendí por qué la insistencia, para los amantes del chocolate, una excelente recomendación. También hubo desayuno de pancakes de chocolate blanco y strawberry en el Ihop, cantidades de subways (debí haber buscado un patrocinio) y todas las root beers que me pude tomar.

Por último, después de pasar por las sweet potatoes, el pan morado, y el lechoncito enterrado, llegué a una pizzería y dije: deme una pizza hawaiana.

TATUAJE: La misión del último tatuaje estuvo a cargo de Andy de Tattoolicious. Sin acabar de contarle la historia y viendo los otros cuarto ejemplos, ya estaba claro con lo que necesitaba. Sacó 2 diseños: el tiki de fuego y el de agua. Nos fuimos con el de agua porque tenía mas equilibrio con el volcán que representaba la prueba final de esta historia. El tatuaje es el más colorido de todos. Pero eso sí, fue el que más dolió de los 5, y además sanar en clima tropical y ponerse vinipel no fue nada chévere. El resultado es muy satisfactorio, representa exactamente lo que buscaba con la prueba final antes de volver a casa, el dios Volcán, el Tiki del Norte.

Una anécdota graciosa: el compañero de Andy me preguntó: “So, you are from Colombia? Then you must know Joan Wilder”.  A lo que respondí: “Of course, Juanitaaaa!!” (había visto “Dos bribones tras la esmeralda perdida” hace poco).

EL NORTE: en lo que fue mi último día de reflexión, pensé en los eventos de los últimos 72 días. Conocí muchas personas, viví muchas aventuras, y cada una sumó una parte a las conclusiones que estoy trazando en este momento. Cada una de las 4 lecciones aprendidas en los continentes visitados, me ha hecho una persona mas sabia y mas competente (podría decirse) para la aventura que me espera al regresar. Escribo esto un día de acción de gracias, mientras mando postales de agradecimiento a todos los que me han acompañado en este camino (espero les hayan llegado al momento de leer el blog). Me siento en una banca en la playa y veo un atardecer como nunca lo he visto antes en ningún otro lugar del mundo y me doy cuenta que por primera vez  de que puedo ver la estrella del Norte en el cielo.

03.12.2013 Miami

La ruta más larga y barata posible: 3 vuelos por US Airways altamente turbulentos para llegar a Miami.

Honolulu – Phoenix – 6 horas – 2 horas en el aeropuerto para…

Phoenix – Charlot – 3 horas – 1 hora en el aeropuerto para…

Charlot – Miami – 2 horas

Miami me recuerda mucho la ciudad en la que nací. De camino a WInwood, la zona de las galerías de arte, pasé por el barrio en el que no se puede ni bajar la ventana y por una zona rumbera que hasta Kukaramakara tenía. Me acuerdo que pregunté: y dónde se come la hamburguesa después de la rumba? – Acá en este puestico. Sitios plenos: Winwood, que estaba a puertas de arrancar con el Art Basel, Crackel Barrel para desayunar, y el típico plan alitas en Beer and Burger Joint.

Después de saludar a mi amiga Valentina que me alojó en esta parada, y de pasar un par de días con ella, tomé mi último vuelo internacional con destino Cartagena y luego otro a Bogotá. De todos los vuelos del mundo que tomé, solamente aplaudieron en el de salida de Colombia a New York y en el de llegada desde Miami. Una única noche en Bogotá y al día siguiente para Cali. Creo que el viaje nunca termina. Uno solamente descansa entre las paradas. Algunas veces un par de días, otras un par de años.

GENTE: Valentina vive con su amiga Natalia, ambas de Cali, Colombia. Valen vive y estudia en USA hace casi 2 años ya. La pasamos con los dos novios de las chicas, gemelos nacidos en USA de padres colombianos, Andrés y Jorge, buenos muchachos, bien metaleros. En la sala de espera de Cartagena me encontré con mi amigo del colegio, David, otra grata sorpresa antes de terminar el viaje (¿cuántas probabilidades hay de toparse accidentalmente con los compis del colegio en una vuelta al mundo?).

COMIDA: alitas, pancakes, hamburguesas, sweet potatoes, creo que se respetó el tema de la comida local como debía ser. Ah! y hay que incluir la ropa vieja del restaurante cubano con el arroz congrí.

EL NORTE: Última entrada. Al empezar el viaje, imaginaba este momento muy diferente. Me veía a mí mismo desde la playa escribiendo mi última reflexión del viaje. No la escribí, pero si la tuve. El momento más significativo para mí de toda la introspección fue el día que vi la estrella del norte en el cielo de Honolulú. El encuentro con Valentina, como todos y cada uno de los personajes que he conocido en este viaje, y en mi vida en general, me ha dejado unas lecciones muy valiosas para aplicar en el transcurso de esta aventura.

El Volcán – Reflexión

Dónde está el norte?

Es acaso una dirección y un sentido para la vida lo que estaba buscando? Había muchas cosas que ya tenía claras, desde el momento en que abordé el primer avión. No fui a darle la vuelta al mundo para encontrar algo que ya sabía que tenia, fui para vivirlo. Tres meses de exilio me harían extrañar y valorar las cosas que me rodean en casa, pero esa no era mi búsqueda. Sabía, en cierta medida, que inspiraría a la gente, que al compartir mis aventuras, los lectores se sentirían parte de ellas, incluso más que yo.

Lo que descubrí después de ochenta días de viaje fue algo mucho más valioso. Tal vez nunca hubo un momento de una revelación puntual (aunque si recuerdo un par de brincos). Tal vez fue un proceso más gradual. Cada tatuaje empezó concebido como un trofeo, un recuerdo de cada parada, pero el concepto evolucionó a algo mucho más significativo. Hoy los veo en mi brazo y cada parada simboliza una virtud aprendida y ejercida durante este viaje.

CAPÍTULO 1: el bosque negro al que se entra obstinado y egoísta y se sale más receptivo a raíz de la magnificencia del mundo y las pruebas de convivencia y paciencia.

CAPÍTULO 2: la playa de los tiburones, a la que uno se mete temeroso e inseguro y sale arriesgado, más seguro de que hay cosas que valen mucho la pena del otro lado.

CAPÍTULO 3:  las montañas de los dragones, que se escalan con el cansancio de medio viaje y se llega a la cima con más fuerza de la que se tenía al comenzar a escalar.

CAPÍTULO 4: las tierras marsupiales en las que había una calidez que no vivía desde casa y de las que sale uno más agradecido de lo que pocas veces en la vida se puede estar.

lo que nos lleva a ….

CAPÍTULO 5: el volcán que visité y en cuyo cráter habité por una semana, y desde su playa entendí un día que el norte es solamente una dirección, y pues…la Tierra es redonda, y si te mueves lo suficiente en un solo sentido, vas a terminar dando toda la vuelta, y volviendo exactamente al punto de partida, donde lo único que ha cambiado es que ahora eres más viejo y lo único que cuenta es lo que aprendiste en esa travesía.

El mundo seguirá girando y no notará que recorrí su circunferencia, pero mi mundo personal sí lo notó, el de los que pude haber inspirado también, así como el de los que me esperan en casa, seguramente.

En últimas, fue bueno estar perdido, no? Si no hubiera estado perdido al comienzo, nunca hubiera sentido la necesidad de salir a buscar ese norte, y puede que nada de esto hubiera pasado.  En ese orden de ideas, espero nunca encontrar mi Norte….del todo, para seguir buscando, creciendo siempre. A veces toca solamente lanzarse, sin mente. Recordando un viejo poema que me gusta mucho y ejemplifica lo que acabo de explicar:

“Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Poseidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Poseidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.”

No puedo decirles dónde esta su norte, si sienten que lo han perdido, pero puedo decirles dónde empezar a buscarlo.

Gracias por haber compartido conmigo estas líneas.

 

viaje 6

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